La alcachofa

La alcachofa ha sido desde siempre un alimento muy presente en toda la cocina Mediterránea. En efecto es originaria de ésta zona y fue rápidamente extendida de la zona de Egipto hasta el Oeste.

Desde siempre se le han reconocido múltiples propiedades medicinales por lo que tanto Griegos como Romanos le tenían un alto aprecio.

Su mejor temporada va desde otoño hasta primavera, una largo tiempo en el que podemos aprovechar las alcachofas de mejor calidad.

 

 

ALGUNAS CIFRAS

–       40kcal por 100g la convierten en un alimento medianamente energético

–       Es una fuente elevada de fibra alimentaria, con cerca de 5g por pieza de alcachofa de talla media

 

PROPIEDADES SALUDABLES

Probablemente, la propiedad más popular de la alcachofa es su efecto diurético y que además es poco calórica, y es por esto que se utiliza en muchas dietas de pérdida de peso. No es pero la única propiedad de éste alimento.

Es también conocida por ayudar a regular problemas digestivos gracias a la fibra soluble que contiene, contribuyendo a regular el tránsito intestinal.

En realidad la alcachofa tiene otras propiedades muy interesantes. Contiene azúcares muy específicos como la inulina, que tiene propiedades prebióticas. Esto significa que no se digiere ni absorbe por parte del intestino grueso pero sí que es fermentado por la flora bacteriana, lo que contribuye a regular el tránsito intestinal.

Algunas partes de la alcachofa contienen una gran variedad de antioxidantes como ciertos componentes fenólicos y también antocianos. Ambos podrían contribuir a la prevención del cáncer.

Contiene también una sustancia llamada cinarina que le confiere a la alcachofa un sabor más bien astringente. Este componente se utiliza en algunos medicamentos destinados a favorecer el correcto funcionamiento del hígado. Aun así, en las partes comestibles ésta sustancia se encuentra en cantidades muy bajas, por lo que no se puede atribuir a la alcachofa como alimento, éste efecto.

 

CONSEJOS E IDEAS

La alcachofa se conserva cruda en la nevera y si es posible dejándole el tallo para protegerla de su rápida oxidación. Después de su cocción, debe consumirse rápidamente para aprovechar al máximo su parte carnosa y también para evitar que se oxide y pueda dar compuestos tóxicos.

Idealmente su color debe ser verde y uniforme (sin manchas) y sus hojas deben estar bien pegadas a las otras.

La forma más fácil de consumir la alcachofa es cociéndola y añadiéndola por ejemplo a un plato de patatas hervidas. Un buen truco para evitar que la alcachofa pierda su color intenso en cocerla, es añadiendo zumo de limón en el agua de cocción o directamente añadiéndolo en el alimento.

Existen muchas otras formas de consumir la alcachofa. Se pueden asar al horno junto a un chorrito de aceite de oliva y un poco de ajo picado o incluso añadirlas en alguna ensalada.

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