GRASAS – Reducir su consumo

Os hablé hace unos meses del Programa Nacional de Nutrición y Salud lanzado por el Ministerio de Sanidad y Deporte del Gobierno francés, que tenía como objetivo mejorar el estado de salud de la población basado en uno de sus mayores determinantes, la nutrición.

Dentro del programa, se han elaborado 9 fichas en formato tríptic que se encuentran, para su consulta, en hospitales, escuelas y otras instituciones relacionadas con la salud y la nutrición. Estas fichas, explican de forma muy simple y didáctica, las principales reglas y consejos para seguir una vida saludable.

Poco a poco voy a ir hablando de cada una de ellas, ya que personalmente me parecen muy interesantes y creo que a muchos de vosotros también os pueden interesar.

Empezaremos con el primer consejo:

REDUCIR EL CONSUMO DE GRASAS

Las grasas son esenciales para nuestro organismo ya que son fuente de energía, vitaminas y ácidos grasos, además de ser constituyentes esenciales de la pared de nuestras células.

Aun así, consumidas en exceso, pueden aumentar los riesgos para nuestra salud.

  1. Es importante aprender a reconocer los diferentes tipos de grasas para consumirlas de forma responsable:

Grasas visibles: Son las que añadimos nosotros conscientemente como el aceite o la mantequilla para cocinar.

Grasas invisibles (o escondidas): Son las que están presentes de forma natural en algunos alimentos o son añadidos durante su fabricación.

Ej: La bollería industrial, algunos platos preparados y salsas o incluso charcuterías y quesos varios. Para evitar los excesos, hay que limitar el consumo de los alimentos que las contengan.

2. También las podemos clasificar en los diferentes tipos de ácidos grasos que contienen:

Ácidos grasos insaturados: Su consumo, con cierta medida, contribuye al buen funcionamiento del sistema cardiovascular. Se encuentran en algunos aceites (oliva, nueces,…), frutos secos y pescados (salmón, sardinas,…)

               – Ácidos grasos saturados: Los encontramos principalmente en alimentos de origen animal como el queso, manteca, nata, algunas carnes,… aunque también en bollerías, galletas, chocolates,… Su consumo en exceso supone un riesgo para la salud cardiovascular.

Ácidos grasos trans: Su presencia se puede identificar en las etiquetas como “aceites o grasas parcialmente hidrogenadas”. Hay que reducir su consumo, ya que pueden favorecer también ciertas enfermedades cardiovasculares.

Con todo esto, hemos aprendido a diferenciar en entre el tipo de grasas, saber donde las podemos encontrar y cuales son más o menos beneficiosas para nuestra salud.

Pero ¿y para cocinar?

Aunque en la región del Mediterráneo, el aceite de oliva ya es por sí más utilizado que otros ingredientes como la manteca, conviene recordar que hay que privilegiar los aceites vegetales ante las grasas animales como las mantecas.

Algunos consejos:

–          Servir el aceite para cocinar en cucharas para dosificarlo mejor

–          Utilizar hojas de papel absorbente después de freír los alimentos para reducir la grasa que contienen

–          Optar por cocciones al vapor, al horno o en papillote en vez de fritos u otros

Hasta aquí el primer consejo de salud de este Programa Nacional de Nutrición y Salud del Gobierno Francés. Para finalizar, os dejo con un memo a modo recordatorio con los puntos más importantes de la ficha.

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