¿Sin sal todo sabe mal?

MITO: Para evitar la hipertensión arterial, hay que reducir la sal que añadimos a las comidas, que es la fuente principal de sodio de nuestra alimentación. FALSO!

Si hay algo con lo que disfruto mucho es oir hablar la gente sobre mitos varios relacionados con la alimentación: “mi madre dice que beber agua mientras se come, engorda”, “mi tía me ha dicho que coma alimentos light, que son más sanos”,  “la comida bio es más saludable” y un largo etcétera…

Muchas veces son dichos populares o incluso “historietas” que van pasando de boca en boca y que nos creemos pues lo ha dicho “tal médico en la televisión” o “mi abuela que sabe mucho de alimentos”.

Cuando vi que en el blog Alimmenta, proponían la segunda edición del Carnaval de Blogs de Nutrición y que esta vez iba dedicado a los “mitos nutricionales“, no dudé en escribir sobre el tema.

El mito del que os voy a hablar está relacionado con la SAL. En el post voy a intentar desmitificar la creencia de que para reducir o evitar la hipertensión arterial sólo basta con eliminar la sal que añadimos a la comida mientras cocinamos.

La mayoría de sodio que consumimos proviene de alimentos transformados o listos para consumir, y no de la sal que añadimos a los alimentos mientras los cocinamos.

El sodio es muy utilizado en la industria alimentaria como potenciador del sabor de los alimentos y también como agente de conservación, y por esta razón muchos de los alimentos transformados que encontramos en el supermercado lo contienen en alta cantidad.

Son ejemplos las sopas listas para consumir, pizzas, quesos, embutidos, salsas, platos preparados listos para comer, bolsas de frutos secos para picar,… incluso algunos cereales de desayuno!

Y no sólo los alimentos o platos que compramos en el supermercado, en los restaurantes  y cantinas, la cantidad de sal añadida a la comida también suele ser bastante alta.

Hace unos meses, en el blog, hablábamos de la Estrategia NAOS para la reducción del consumo de sal, promovida por el Ministerio de Sanidad y Consumo de España. El plan incide mucho en los 5g máximos de sal al día, cantidad de la que muchos pasamos e incluso doblamos.

Leer las etiquetas es la mejor manera de ser conscientes de la cantidad de sodio que ingerimos, ya que está bien especificada en la tabla nutricional. Desde aquí os animo a que lo convirtamos en un hábito común cuando vayamos al supermercado.

Os dejo con un ejemplo muy gráfico de lo que hemos ido hablando en el post, espero que haya sido útil!
(*Nota: Las cantidades están en gramos de sal, no en sodio)

Os invito también a que visitéis el blog embajador (aquí) y también el resto de propuestas.

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11 comentarios en “¿Sin sal todo sabe mal?

  1. Hola!
    Me ha encantado el post, he llegado a él por otro blog y me ha gustado mucho, tienes una seguidora más!
    Respecto a la sal, estoy muy de acuerdo contingo, hay que aprender a leer las etiquetas, nos soprenderíamos a nosotros mismos si lo hiciéramos!!!
    Saludos
    Sandra

    • Muchas gracias por tu comentario Tamara!
      Me ha gustado mucho tu blog en general, y en concreto el post sobre la sal.
      Tienes mucha razón y estoy totalmente de acuerdo contigo! Hay que conscienciar a la gente de los riesgos de “pasarse con la sal de mesa” e ayudarles a ir disminuyendo progresivamente este hábito.
      Por cierto, el otro día vi en la tele que utilizaban un sésamo de wasabi que tenía una pinta riquísima! A ver si lo encontramos 😉
      Tu también te has ganado otra seguidora!
      Saludos
      Elena

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